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  • PNUD y CAF lanzan Sello de Igualdad de Género para Instituciones Financieras Públicas

    PNUD y CAF lanzan Sello de Igualdad de Género para Instituciones Financieras Públicas

    El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y CAF – Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe lideraron el lanzamiento del Sello de Igualdad de Género para Instituciones Financieras Públicas este pasado 12 de noviembre. A través de esta cooperación técnica, CAF y el PNUD apoyan la creación de capacidades de género en la Banca Pública en Argentina, Bolivia y México como referente sectorial para el avance en materia de inclusión financiera de las mujeres. El lanzamiento del Programa del Sello de Igualdad de Género para Instituciones Financieras Públicas (SIG-IF) , realizado en conjunto también con las representaciones de las oficinas de CAF y PNUD de estos países,  marca un hito importante hacia la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el sector financiero, alineándose con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

    En América Latina, existe una brecha de género, en desventaja de las mujeres, de 8 puntos porcentuales en el acceso al sistema financiero. Esta realidad en la región se refleja en una profunda desigualdad de oportunidades. Sólo el 69% de las mujeres tienen una cuenta en una institución financiera, en comparación con el 77% de los hombres, esta brecha se amplía aún más en las zonas rurales y entre las mujeres de menores ingresos. Sin acceso financiero, las mujeres se enfrentan a importantes barreras para aumentar y ahorrar sus ingresos, desarrollar negocios y sacar a sus familias de la pobreza, quedando en gran medida excluidas de la economía formal. La inclusión financiera, además, tiene un rol estratégico en la resiliencia frente al cambio climático. Las mujeres en comunidades vulnerables pueden utilizar herramientas financieras para protegerse de riesgos climáticos, como seguros agrícolas o financiamiento para proyectos de adaptación, que les permitan enfrentar desastres naturales o variaciones climáticas cada vez más frecuentes.

    “El Sello de Igualdad de Género para Instituciones Financieras Públicas no sólo busca cerrar las brechas de género en el acceso y uso de servicios financieros, sino que también pretende transformar las prácticas institucionales y culturales que perpetúan estas desigualdades. Este sello medirá indicadores clave sobre el acceso de las mujeres a los productos financieros y no financieros, así como su uso y las barreras que enfrentan” resaltó María del Carmen Sacasa, Directora Regional Adjunta del PNUD para América Latina y el Caribe. “Nuestra meta es clara, queremos promover una cultura organizacional equitativa dentro de las instituciones financieras que se traduzca en productos y servicios diseñados con perspectiva de género, para que las mujeres no solo tengan acceso, sino también oportunidades reales de aprovechar los servicios financieros en su máximo potencial” agregó.

     

    “Desde CAF tenemos el mandato de acompañar a las instituciones financieras para que puedan encarar procesos de cambio en sus estructuras organizacionales y que también generen una transformación en su oferta de valor. Ampliar el mercado a más mujeres generará más retornos financieros y promoverá que sigan mejorando sus tasas de repago, entre muchísimos otros beneficios”, aseguró el Vicepresidente Corporativo de Programación Estratégica de CAF, Christian Asinelli, y añadió: “Tenemos la certeza de que este Sello para la Igualdad de Género es muestra y visibilización de algo mucho más grande que nosotros mismos que es la voluntad colectiva de no dejar a nadie atrás”.

     

    El Sello de Igualdad de Género, liderado a nivel técnico por Guillermina Martin, líder del equipo de género del PNUD para América Latina y el Caribe y Ana Baiardi, Gerente de Género, Inclusión y Diversidad de CAF pretende abordar estos retos fomentando una cultura organizativa equitativa dentro de las instituciones financieras, que se traduzca en productos y servicios sensibles al género.  Esta iniciativa permitirá a las instituciones financieras participantes como los equipos nacionales del Banco de Desarrollo Productivo (BDP) en Bolivia, Nacional Financiera (NAFIN) en México, y el Banco Ciudad de Buenos Aires en Argentina a promover el desarrollo de productos y servicios financieros y no financieros con enfoque de género, medir y analizar las brechas de género y los indicadores clave de igualdad de género y el impacto de su gestión al igual que identificar iniciativas género-transformadoras para inversiones estratégicas.

    “La inclusión y el respeto hacia las mujeres son piedra angular de nuestro impacto social y misión institucional. El Sello de Género no es solo un logro, sino una declaración de nuestros valores y nuestra convicción de construir un sistema justo y accesible para todas” resaltó Caterine Vargas Hernandez, Gerente de Negocios y Presidenta de Comisión de Género del Banco de Desarrollo Productivo en Bolivia.

    “Nacional Financiera como banco de desarrollo con 90 años de historia, asume hoy más que nunca su papel como instrumento ejecutor de importantes transformaciones socioeconómicas en el país. En especial, la transformación que hoy lidera la Primera Presidenta de México. Desde 2022, Nafin bajo el marco de la Estrategia Nafin Sostenible publicó su política de igualdad de género institucional para establecer las directrices que promueven la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, tanto en su cultura organizacional como en sus operaciones. Es un honor para Nafin ser parte del Sello de Igualdad de Género para Instituciones Financieras Públicas (SIG-IF), ya que es una iniciativa que impulsará la mejora en la planificación estratégica para el cambio hacia el cierre de brechas de género en productos y servicios financieros sostenibles e inclusivos que faciliten el acceso y participación de las mujeres en el Sistema Financiero Mexicano” resaltó el  Dr. Ismael Villanueva Zuñiga, Titular de la Unidad de Emisiones y Relaciones Internacionales, Nafin.

    Elena Cafaldo, subgerente general de transformación y desarrollo organizacional del Banco Ciudad señaló que “la promoción de la igualdad de oportunidades que impulsamos como ADN o política central dentro de todas nuestras acciones como banco público de la Ciudad de Buenos Aires, incluye como factor ineludible a la igualdad de género. Fuimos pioneros en el sistema financiero argentino en tener una mirada exhaustiva para entender el segmento, y a partir de los datos crear propuestas innovadoras y productos asertivos, destinados a las mujeres emprendedoras, para mujeres en tecnología y para mujeres exportadoras, entre otras iniciativas que siempre incluyen capacitación y espacios de networking con perspectiva de género.  Nuestra organización creó un comité de políticas de géneros, con el objetivo de alcanzar una mayor diversidad y valor agregado dentro del negocio. Estimulamos que las mujeres se presenten a cargos gerenciales, a partir de la creación de un programa que se llama Motoras que nos permitió duplicar la presencia de mujeres en cargos ejecutivos. También con un abordaje integral, balanceamos y ampliamos las licencias apuntando a la corresponsabilidad en los cuidados. Este sello nos permite seguir consolidando este camino y a la vez compartir la experiencia y las buenas prácticas con nuestros pares a nivel regional”.

    La colaboración entre CAF, PNUD y las instituciones financieras públicas abre oportunidades inéditas para transformar los sistemas financieros en motores de desarrollo inclusivo. Esta alianza no solo moviliza recursos, sino que sitúa la igualdad de género y la justicia social en el centro de la agenda de inversión. Desde el compromiso de esta colaboración se avanzará hacia un sistema financiero que no solo reconoce la importancia de la igualdad de género, sino que actúa para alcanzarla.

    sello igualdad
  • El trabajo no remunerado de las mujeres supondría más del 40% del PIB

    El trabajo no remunerado de las mujeres supondría más del 40% del PIB

    El trabajo de cuidados no remunerado o mal pagado recae en todo el mundo sobre las mujeres y las niñas, quienes dedican 2,5 más horas del día que los hombres a esa labor, impidiéndoles ejercer plenamente sus derechos y oportunidades a lo largo de la vida.

    Según la agencia de las Naciones Unidas que promueve la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, ONU Mujeres, en algunos países el valor monetario del trabajo no remunerado de las mujeres superaría el 40% del Producto Interno Bruto (PIB).

    En una declaración con motivo del Día Internacional de los Cuidados y el ApoyoONU Mujeres precisó que las mujeres más marginadas, las que viven en la pobreza, las migrantes, las que trabajan en el sector informal y las que provienen de grupos minoritarios soportan la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado.

    Asimismo, estima que el 80% de los trabajadores domésticos remunerados a nivel mundial son mujeres.

    Cuestión de derechos humanos

    “Se trata de una cuestión fundamental de derechos humanos y uno de los principales impulsores de la desigualdad de género y la pobreza”, apuntó ONU Mujeres.

    La agencia destacó la urgencia de que los países encaren la grave desconexión entre lo que es esencial para que las sociedades y las economías prosperen y lo que se prioriza en los presupuestos y las políticas.

    Agregó que invertir en sistemas integrales de atención quiere decir invertir en las mujeres, las comunidades, las sociedades y las economías.

    Además, abundó, esas inversiones pueden reducir simultáneamente la pobreza de tiempo e ingresos de las mujeres, mejorar su participación en el mercado laboral y aumentar el número de empleos de cuidado decentes. Las proyecciones indican que se podrían crear hasta 300 millones de empleos para 2035.

    Avances en América Latina

    ONU Mujeres reconoció los avances en la materia que se han logrado en los últimos años, entre los que citó la reciente aprobación de leyes que establecen sistemas nacionales de cuidados en Brasil, Chile, Colombia y Panamá.

    Asimismo, mencionó el uso en Kenia de los datos de su primera encuesta nacional sobre el uso del tiempo para desarrollar su política nacional de cuidados.

    La Ley de Bienestar de los Cuidadores de Filipinas, que defiende los derechos de los cuidadores; la aprobación en España de una estrategia para un nuevo modelo de atención de larga duración en la comunidad; y el trabajo de Canadá con socios provinciales, territoriales e indígenas para proporcionar un sistema de cuidado infantil y aprendizaje temprano de alta calidad, asequible, flexible e inclusivo, son otros de los avances resaltados por ONU Mujeres.

    Medidas audaces basadas en los derechos humanos

    Pero aún queda mucho por hacer en la esfera del trabajo de cuidados, por lo que la entidad de la ONU llamó a implementar medidas audaces y transformadoras de los sistemas de cuidado basadas en los derechos humanos.

    Además, ONU Mujeres instó a promover los sistemas de cuidado y apoyo para impulsar el desarrollo social, apelando a poner fin a la división infravalorada y basada en género del trabajo de cuidado con el objetivo de construir economías y sociedades prósperas, equitativas y sostenibles.

  • ONU mujeres: la crisis climática afecta más a las mujeres indígenas y rurales

    ONU mujeres: la crisis climática afecta más a las mujeres indígenas y rurales

    La actual crisis climática está afectando de manera particular a las mujeres rurales e indígenas.

    Por lo general estas mujeres dependen directamente de la agricultura, la pesca y otros recursos naturales para su sustento. La degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad y los cambios en los patrones climáticos afectan su capacidad para obtener alimentos y generar ingresos.

    Además, en muchas comunidades no tienen voz en la toma de decisiones sobre el uso de recursos naturales o políticas climáticas. Esta falta de representación significa que sus necesidades y perspectivas no se integran en las estrategias de adaptación y mitigación lo que agrava su vulnerabilidad.
    Las mujeres no tienen voz en la toma de decisiones sobre el uso de recursos naturales o políticas climáticas - crédito EFELas mujeres no tienen voz en la toma de decisiones sobre el uso de recursos naturales o políticas climáticas – crédito EFE

    Ante esto por medio de la iniciativa “Mujeres Cambiando su Mundo” ONU Mujeres está trabajando en el Magdalena Medio y el Cauca con el apoyo del gobierno alemán. Esta iniciativa fortalece las redes organizacionales de mujeres y trabaja en colaboración con instituciones para proteger a las defensoras del territorio.

    Bibiana Aído Almagro, representante de ONU Mujeres en Colombia, en entrevista para con FM radio destacó la importancia de la participación femenina en la COP16 y el rol fundamental que desempeñan las mujeres en la defensa de la biodiversidad y el medio ambiente.

    Primero Aído hizo un llamado para incluir a las mujeres en especial a las rurales e indígenas en las decisiones sobre políticas ambientales enfatizando la necesidad de mayor protección y financiamiento para las organizaciones lideradas por mujeres, “Lo que buscamos en esta COP16 es que la voz de las mujeres esté en el centro”.

    Es crucial integrar la perspectiva de género en las políticas climáticas y promover la participación activa de estas mujeres en la toma de decisiones - crédito EFEEs crucial integrar la perspectiva de género en las políticas climáticas y promover la participación activa de estas mujeres en la toma de decisiones – crédito EFE

    “Nuestro pedido va relacionado con exigir más datos que demuestren el vínculo entre biodiversidad e igualdad de género. Las mujeres son quienes más sufren los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. ONU Mujeres busca aumentar el financiamiento destinado al fortalecimiento de las organizaciones femeninas, ya que, actualmente, apenas el 1% de la ayuda oficial al desarrollo es dirigida hacia ellas”, agregó.

    Por otra parte, Aído resaltó el rol de las mujeres rurales e indígenas como guardianas de la biodiversidad y defensoras de la vida y de los territorios. Estas mujeres no solo cuidan a sus familias y comunidades sino también a la tierra, el agua y las semillas gracias a sus saberes ancestrales. “Es fundamental que sus experiencias acumuladas en el cuidado de la tierra sean tenidas en cuenta en la formulación de políticas públicas”.

    La representante también advirtió que actualmente estamos enfrentando una crisis climática que afecta particularmente a las mujeres. por que el 70% de las personas pobres son afectadas por la degradación de los suelos y en su mayoría son mujeres.

    “Además, en situaciones de desastre natural, las mujeres y las niñas tienen 14 veces más probabilidades de morir que los hombres. A pesar de esta vulnerabilidad los conocimientos tradicionales de las mujeres en el cuidado de la tierra no están siendo tomados en cuenta en la elaboración de políticas”.

    Finalmente, Aído enfatizó en la urgencia de incorporar las voces femeninas en la toma de decisiones para lograr un desarrollo sostenible. “No hay planeta B, y si las opiniones de las mujeres no se tienen en cuenta no habrá posibilidad de desarrollo sostenible. Se trata de una transformación que debe incluir a quienes nunca han estado en la mesa de decisiones”.

    Para poder abordar estos desafíos es crucial integrar la perspectiva de género en las políticas climáticas y promover la participación activa de estas mujeres en la toma de decisiones. Solo así se podrá construir una respuesta más justa y efectiva ante la crisis climática.

  • 708 millones de mujeres no pueden participar en el mercado laboral debido al trabajo de cuidados no remunerado

    708 millones de mujeres no pueden participar en el mercado laboral debido al trabajo de cuidados no remunerado

    Se estima que 708 millones de mujeres en todo el mundo están fuera de la fuerza laboral debido a responsabilidades de cuidado no remuneradas, según nuevas estimaciones globales de la OIT, publicadas el martes, con motivo del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo.

    En 2023, 748 millones de personas (de 15 años o más) no participaban en la fuerza laboral global debido a responsabilidades de cuidado, lo que representa un tercio de todas las personas en edad de trabajar fuera de la fuerza laboral. De estas, 708 millones eran mujeres y 40 millones eran hombres.

    Las nuevas estimaciones, presentadas en el informe estadístico de la OIT «El impacto de las responsabilidades de cuidado en la participación de las mujeres en la fuerza laboral», se derivan de datos de 125 países. Indican que las responsabilidades de cuidado presentan la principal barrera para que las mujeres ingresen y permanezcan en la fuerza laboral, mientras que los hombres tienen más probabilidades de citar otras razones personales para estar fuera de la fuerza laboral, como educación y problemas de salud.

    Esta marcada disparidad de género resalta el papel desproporcionado que las mujeres asumen en la crianza de los hijos, el cuidado y apoyo a personas con discapacidad y aquellas que necesitan cuidados a largo plazo, las tareas domésticas y otras responsabilidades de cuidado.

    A nivel mundial, alrededor de 1.600 millones de mujeres y 800 millones de hombres están fuera de la fuerza laboral, con el 45% de estas mujeres y el 5% de estos hombres citando responsabilidades de cuidado como la razón de su no participación. Entre las mujeres de 25 a 54 años, la proporción que cita el cuidado como razón para estar fuera de la fuerza laboral aumenta a dos tercios (379 millones de mujeres). Las mujeres con menor educación y aquellas en áreas rurales también enfrentan mayores barreras para la participación laboral debido a las responsabilidades de cuidado.

    «Las mujeres asumen una parte desproporcionada de las responsabilidades de cuidado, lo que impide su participación en la fuerza laboral debido a factores como bajos niveles de educación, oportunidades laborales limitadas, infraestructura deficiente, residencia rural y sistemas de cuidado y apoyo inadecuados. Además, las expectativas sociales y las normas en torno al cuidado restringen aún más la inclusión de las mujeres en el mercado laboral y profundizan las desigualdades de género», afirma Sukti Dasgupta, Directora del Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad.

    A nivel regional, el porcentaje más alto de mujeres fuera de la fuerza laboral que citan responsabilidades de cuidado como razón se encuentra en África del Norte (63% de las mujeres fuera de la fuerza laboral), seguido por los Estados Árabes (59%). En Asia y el Pacífico, la cifra es del 52% con poca variación en las subregiones. En las Américas, la variación es marcada, con un 47% citando el cuidado como la razón principal para estar fuera de la fuerza laboral en América Latina y el Caribe, en comparación con solo el 19% en América del Norte. En Europa y Asia Central, el 21% de las mujeres reportan el cuidado como la principal barrera, siendo Europa del Este la región con la tasa más baja a nivel mundial (11%).

    «Estos nuevos datos de la OIT exponen importantes desigualdades en el mundo del trabajo debido a responsabilidades de cuidado desiguales y resaltan el poder de los datos para mejorar nuestra comprensión de la economía del cuidado. La OIT ha hecho del trabajo decente en la economía del cuidado una prioridad y está trabajando hacia nuevos estándares estadísticos para mejorar los datos sobre el trabajo de cuidados», explicó Rafael Diez de Medina, Estadístico Jefe y Director del Departamento de Estadística.

    A la luz de tales desigualdades sistémicas basadas en género, los miembros de la OIT adoptaron la histórica Resolución sobre el trabajo decente y la economía del cuidado en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT en junio de 2024. La Resolución es el primer acuerdo tripartito global sobre el tema, allanando el camino para que los países aborden los desafíos y aprovechen las oportunidades que presenta la economía del cuidado. Establece que «una economía del cuidado que funcione bien no solo apoya a individuos y familias, sino que también contribuye a una fuerza laboral más saludable, crea empleos y mejora la productividad». La Resolución también destaca las «barreras estructurales» que el trabajo de cuidado no remunerado crea para la participación, retención y progreso de las mujeres en la fuerza laboral.

    La Resolución de la OIT sobre el Trabajo Decente y la Economía del Cuidado pide políticas y sistemas que contrarresten las desigualdades en términos de quién recibe y proporciona cuidados.

    Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo

    «La forma en que el cuidado está actualmente organizado tiende a reforzar las desigualdades de género y sociales que estamos luchando por superar. La Resolución de la OIT sobre el Trabajo Decente y la Economía del Cuidado pide políticas y sistemas que contrarresten las desigualdades en términos de quién recibe y proporciona cuidados, aborda las barreras que impiden que muchas mujeres ingresen, permanezcan y progresen en el trabajo remunerado, y mejora las condiciones de todos los trabajadores del cuidado y, por extensión, la calidad del cuidado», explicó el Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo.

    La estimación previa más reciente, de 2018, encontró que 606 millones de mujeres y 41 millones de hombres (un total de 647 millones de personas en todo el mundo) no participaban en la fuerza laboral debido a responsabilidades de cuidado. Aunque las nuevas estimaciones no son comparables debido a cambios en la metodología, confirman que las responsabilidades de cuidado continúan siendo la razón principal por la que las mujeres no buscan o no están disponibles para el empleo.

    Los datos de la OIT muestran que desde 2018 muchos países han progresado en promover la participación de mujeres cuidadoras aumentando las inversiones en cuidado y educación de la primera infancia. Sin embargo, en un mundo que está siendo remodelado por cambios demográficos, con poblaciones que envejecen, y el cambio climático, que intensifica el trabajo de cuidado no remunerado, es probable que la demanda de servicios de cuidado aumente. La reciente Resolución de la OIT subraya la importancia de una inversión adecuada en políticas de cuidado. Será esencial si queremos abordar la creciente desigualdad y avanzar hacia una mayor justicia social.

  • ¿Por qué muchas mujeres prefieren relatar la violencia sexual a través de una red social antes que poner una denuncia?

    ¿Por qué muchas mujeres prefieren relatar la violencia sexual a través de una red social antes que poner una denuncia?

    En las últimas dos décadas, España ha desplegado herramientas, ha activado servicios, ha desarrollado leyes y protocolos y ha invertido desde multitud de organismos para hacer frente a una violencia sexual cuya cifra de denuncia no ha parado de crecer en los últimos años, pero a la vez, mantiene una bolsa oculta que las instituciones calculan en un 90%: es decir, que al Estado le constan una de cada diez agresiones. ¿Dónde está el resto? Antes de que la inmensa mayoría de la población tuviera acceso a internet y se expandieran como lo han hecho las redes sociales, al menos parte quedaba en el silencio. Ahora, y cada vez más, esa violencia sexual es contada, compartida y comentada en la red. A veces, de forma anónima. Fue exactamente así como la semana pasada se precipitó la dimisión del ya exdiputado de Sumar Íñigo Errejón: por la historia anónima de una mujer en la cuenta de la periodista y escritora Cristina Fallarás. Solo tres días después, otra mujer, la actriz Elisa Mouliaá, interpuso contra él una denuncia por agresión sexual.

    Mouliaá quiso denunciar. Las mujeres detrás de los relatos anónimos, no. Entre todas las aristas que ha abierto este caso hay una relacionada con cómo, dónde y a quién lo cuentan. Con el por qué en un momento determinado prefieren relatar lo que han vivido a través de una red social antes que poner una denuncia ante las instituciones. Esas mismas instituciones, abogadas, especialistas y psicólogas coinciden en una primera respuesta, que más que una respuesta es una aclaración: la separación necesaria entre el testimonio y la denuncia. Ni son lo mismo, ni chocan, ni se solapan. Son formas diferentes de atravesar la violencia sufrida y, recuerdan todas, “son igualmente legítimas” porque cumplen distintas funciones según las necesidades de cada mujer para hacer una u otra cosa.

    ¿Cuál es la función y la necesidad de la denuncia? Violeta García, psicóloga experta en violencia sexual, cuenta que cuando las mujeres denuncian “es porque sienten que es la única cosa que pueden hacer como mecanismo de reconocimiento de la verdad” de forma oficial, quieren que “quede escrito en algún documento” también oficial, que puedan referirse a los agresores como agresores también de forma oficial; porque buscan un tipo de reparación, que piensan en cuestiones como “que el agresor se dé cuenta de lo que ha hecho, que no lo haga más”; algunas, aunque no se puede poner el peso sobre la víctimas, piensan también en que si denuncian “protegen a otras mujeres”.

    Dice la psicóloga, que pertenece a la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente de Cataluña, que hay muchísimas motivaciones, y que todas, de fondo, tienen que ver con recuperar la propia dignidad, algo que recuerda la fiscal de Sala de Violencia contra la Mujer Teresa Peramato cuando dice que “lo primero que hay que entender” es este delito: “La violencia sexual es un atentado frontal a la dignidad, a la libertad y a la vida de las mujeres”. Y teniendo eso en mente, saber “las muchas cuestiones a las que se enfrentan a la hora de tomar la decisión de si denunciar”.

    En un repaso rapidísimo habla de que cuando esa “violencia se da en relaciones de poder y jerarquías se plantean cuáles van a ser las consecuencias, si se juegan el puesto de trabajo, otras se dan en entornos cercanos y piensan en la reacción de la familia, si las van a creer, si alguien las culpabilizará… Y todo eso que piensan es absolutamente legítimo” a la hora de plantearse la denuncia en un proceso en el que todas quienes se dedican de una u otra forma al ámbito de la violencia dicen que no es fácil.

    Consuelo Abril, abogada experta en violencia, resume algunas de las razones por las que no lo es: “La cantidad de veces que las mujeres tienen que contar lo que les ha ocurrido ante distintas instancias, la dificultad de probar algo para lo que muchas veces no hay pruebas ni testigos más que la propia víctima, la falta de credibilidad con la que muchas se encuentran, preguntas que las hacen sentirse cuestionadas, o que infieren que no han interpretado bien la situación o que tienen cierta responsabilidad en lo que les ha pasado. Todo eso sigue pasando”.

    Por eso Betsaida Sánchez, psicóloga forense que trabaja en un Centro de Atención a Víctimas, dice que “muchas mujeres perciben que las instituciones no siempre van a brindar el apoyo adecuado”. Tienen “miedo” a que no las tomen “en serio o no tomen en serio su situación, a sentirse juzgadas”; se suma “la burocracia y los tiempos de espera” para procesos que pueden alargarse años, que el acceso a según qué recursos depende aún de dónde se viva, que la información sobre esos recursos no siempre llega hasta ellas, que siguen existiendo carencias en la especialización de las personas con las que se cruzan desde el inicio y hasta el fin del proceso, además de lo “agotador mental y emocionalmente” que puede suponer todo lo anterior para ellas. El sistema ha ido mejorando año a año pero es evidente que no es perfecto, apuntan las expertas, y siguen existiendo estereotipos e ideas con las que se trabajan y que hacen daño a las mujeres y suponen un obstáculo para su confianza en el propio sistema.

    Ese “temor a una respuesta ineficaz” por parte de las instituciones según Sánchez “puede desalentar a las víctimas a buscar ayuda institucional directa” y dirigirse a otro lugar a contarlo, uno que perciben como seguro. Y esa, sobre todo, es la función que cumple y la necesidad que cubre contar en redes. La psicóloga forense explica que ese contarlo está relacionado con dejar testimonio, también con una necesidad de “empatía y de acompañamiento inmediato”. Peramato, la fiscal de Sala, piensa en el “apoyo que encuentran de otras mujeres que han pasado por lo mismo y que las fortalece”.

    Cristina Fallarás, en el centro, durante el encuentro 'La Literatura es Femenina', en el Espacio Cultural El Tanque, este pasado 28 de octubre, en Santa Cruz de Tenerife.
    Cristina Fallarás, en el centro, durante el encuentro ‘La Literatura es Femenina’, en el Espacio Cultural El Tanque, este pasado 28 de octubre, en Santa Cruz de Tenerife.Europa Press Canarias (Europa Press)

    Violeta Assiego, abogada y exdirectora general de derechos de la infancia y de la adolescencia del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, tiene claro que las mujeres tratan de “tener voz y ser escuchadas en un espacio en el que no se sienten cuestionadas”, a pesar, matiza, de que las redes no son “precisamente espacios seguros”. Por eso apunta a la cuenta de Cristina Fallarás de forma específica por el ejemplo de estos días: “Una cosa es X, donde el ataque está prácticamente asegurado, aunque también encuentren apoyo, y otra lo que han podido hallar en la cuenta de Fallarás, seguridad porque sienten que la persona que recibe sus relatos las va a escuchar, a creer y a tratar esa información con cuidado y dándole valor e importancia”. De forma, además, anónima.

    ¿Por qué bajo ese anonimato? Fallarás, que explica que “lo testimonial es la base para la construcción de una memoria colectiva que redefina y multiplique qué es violencia sexual”, apunta a que hay una amplia casuística cuando las mujeres le cuentan el por qué: “Hay muchísimos testimonios de violencia sexual en la infancia ya prescritos, pero las mujeres los tienen dentro y forma parte de una manera de trabajar el trauma. Otra parte es porque han presentado quejas en la empresa o en el partido político de turno y las han apartado, no solo no les han hecho caso sino que se han quedado fuera ellas en lugar del agresor. Hay dos que son también bastante recurrentes: porque el agresor es el marido o el exmarido que las tiene amenazadas y temen ser atacadas de nuevo si lo hacen público, o porque el agresor es su superior jerárquico, da igual empresa que sindicato que partido, y temen por el puesto de trabajo. Hay muchos testimonios que están ligados a la precariedad. Y otras sencillamente tienen terror. Esas son mayoritariamente las causas por las que me dicen que lo relatan en anónimo”.

    Betsaida Sánchez, la psicóloga forense, y Teresa Peramato, la fiscal de sala, coinciden en algo desde ámbitos diferentes: cómo ese contar primero puede, en algunos casos, cumplir también otra función, la de servir de paso previo a una denuncia. Para Sánchez “compartir una experiencia en redes sociales puede hacer que la mujer empiece a procesar emocionalmente esa experiencia, evaluar la reacción de otros o recibir el respaldo emocional que necesitan para ganar la seguridad para acudir a las instituciones”. Para Peramato, “encontrarse en esos espacios puede hacer que se sientan acompañadas, arropadas y fortalecidas por esa conciencia de violencia estructural y dar un siguiente paso”.

    Con todas las dificultades que pueden seguir existiendo en los procesos judiciales, con toda la casuística alrededor de los testimonios en redes sociales, conociendo la diferencia entre ambos, hay algo en lo que todas las especialistas están también de acuerdo, en que esto debe ser una reflexión para las instituciones.

    Aína Calvo, la secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género dice que todo lo que está ocurriendo les “obliga” a esa reflexión: “Y a analizar. En esas cuentas de Instagram las mujeres han visto y han sentido un espacio de comprensión y complicidad y las instituciones debemos generar la forma de que nos sientan a su lado, que confíen, que no piensen que las administraciones las juzgan. Creo que han tenido complicidad con esa persona con nombre y apellidos y de la que tienen referencias y con la que se sienten seguras, y con la administración es distinto, no saben quién está al otro lado. Son vínculos diferentes pero tenemos que estudiar la manera para que la administración pueda ser también ese lugar seguro para ellas”.

    Aclara además, e insiste, en dos cosas. Una que desde 2021, en España, para tener derechos como víctima y ser reconocida como víctima no hace falta una denuncia ante la policía y hay canales para ello como los servicios sociales o los servicios especializados; la otra, que hay muchas formas de acudir a las instituciones en las que también el anonimato está garantizado y no implican denuncia —“que es algo que tienen que hacer solo cuando ellas quieran y puedan”—, por ejemplo, “el 016, donde se las escucha y se las asesora sobre dónde pueden acudir según lo que necesiten en el momento que llaman”.

    Assiego, la letrada y exdirectora de Infancia, hace una última reflexión en este sentido que le parece “esencial”, y es también contar todos los recursos que hay a disposición de las mujeres: “Desde los feminismos estamos olvidando los logros, como los recursos que cada vez son más, las leyes, las medidas como la asesoría legal y el apoyo psicológico también sin necesidad de denuncia, los centros de crisis 24 horas para las víctimas de esta violencia que se están creando [hay nueve ya creados y debe haber uno por provincia para finales de este año], los profesionales, cada vez más especializados… ¿Es mejorable el sistema? Por supuesto, y hay que poner todo el esfuerzo en esa mejora, pero en nuestro ímpetu de destacar una realidad como es la de la violencia, no se puede obviar el camino recorrido ni el hecho de darlo a conocer, si no, estamos no reconociendo el trabajo de tantísimas profesionales que están en los diferentes espacios garantizando los derechos de las mujeres. Desde hace años”.

    El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

  • El Banco Mundial pone en marcha una nueva estrategia para impulsar las oportunidades económicas de las mujeres

    El Banco Mundial pone en marcha una nueva estrategia para impulsar las oportunidades económicas de las mujeres

    El Banco Mundial anunció el jueves una nueva estrategia de género destinada a impulsar las oportunidades económicas de las mujeres y permitir su participación en la economía mundial mediante la protección social y el acceso a la banda ancha y al capital.

    La Estrategia de Género 2024-2030, presentada durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Washington, ha fijado objetivos para 2030 que pretenden permitir que 300 millones más de mujeres utilicen internet de banda ancha, desbloqueando servicios esenciales, servicios financieros, educación y oportunidades laborales.

    También pretende apoyar a 250 millones de mujeres con programas de protección social centrados en las más pobres y vulnerables, y proporcionar capital a 80 millones más de mujeres y empresas dirigidas por mujeres, abordando las limitaciones al crecimiento empresarial.

    «Cuando aumentamos la participación económica de las mujeres, no solo se impulsa la economía mundial, sino que también se fortalecen las familias y las comunidades», afirmó en un comunicado el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga. «A través del empoderamiento económico estamos construyendo una escalera para salir de la pobreza y extendiendo la esperanza y la dignidad lo más lejos posible».

    (Información de David Lawder; edición de Jamie Freed; edición en español de Mireia Merino)

  • «La vergüenza no es para nosotras, es para ellos»: el testimonio en el tribunal de Gisèle Pelicot

    «La vergüenza no es para nosotras, es para ellos»: el testimonio en el tribunal de Gisèle Pelicot

    Gisèle Pelicot, la mujer francesa cuyo ya exmarido está siendo juzgado por drogarla y violarla e invitar a decenas de hombres a abusar de ella, subió al estrado este miércoles para hablar de su caso.

    En el tribunal de Avignon (sureste de Francia), dijo que quiere que las mujeres que han sido violadas tengan claro que «no nos corresponde a nosotras sentir vergüenza… sino a ellos».

    «Quiero que todas las mujeres que han sido violadas digan: la señora Pelicot lo hizo, yo también puedo. No quiero que se sientan avergonzadas por más tiempo«, afirmó, en referencia a su petición de un juicio abierto y de que se difundan los vídeos de las supuestas violaciones.

    Pelicot, de 72 años, subió al estrado luego de una solicitud de su equipo legal para que se le diera la oportunidad de responder tanto a los testimonios como a las evidencias que se han compartido en el juicio hasta el momento.

    Apuntó que durante las últimas semanas presenció cómo varias esposas, madres y hermanas de los acusados subían al estrado para decir que los acusados eran «hombres excepcionales».

    “Es igual que el que yo tenía en casa”, respondió a eso.

    «Pero un violador no es sólo alguien que te encuentras en un aparcamiento oscuro a altas horas de la noche. También te lo puedes encontrar en la familia, entre amigos».

    Pelicot afirmó que está «completamente destruida» y que tendrá que reconstruirse de nuevo. «No sé si toda mi vida será lo suficiente como para poder entender esto», añadió.

    Dirigiéndose a su exmarido como el señor Pelicot, dijo: «Me gustaría poder seguir llamándolo Dominique. Vivimos juntos durante 50 años. Yo era una mujer feliz y realizada».

    «Fuiste un marido atento y cariñoso y nunca dudé de ti. Compartimos risas y lágrimas», añadió con la voz entrecortada.

    Ella solicitó el divorcio en 2021

    Algunos lectores pueden encontrar detalles de esta historia angustiosos.

    «¿Cómo pudo haberme traicionado?»

    Dominique admitió haber reclutado a hombres por internet para violar a su esposa mientras ella estaba bajo los efectos de fuertes sedantes y somníferos que él mismo le administró en secreto entre 2010 y 2020.

    Gisèle Pelicot dijo que solía sentirse afortunada de tenerlo a su lado cuando sufría problemas de salud que, según se supo después, estaban relacionados con los medicamentos que él le daba.

    «Estoy tratando de entender cómo este hombre, que para mí era perfecto, pudo haber hecho esto. ¿Cómo pudo haberme traicionado en este momento? ¿Cómo pudo dejar que estos extraños entraran en mi dormitorio?», recalcó.

    «Quiero decirle algo: siempre intenté elevarte a lo más alto, hacia la luz. Tú elegiste lo más oscuro de la naturaleza humana. Tú eres quien tomó esta decisión».

    Pelicot dijo que Dominique solía cocinarle y llevarle helado después de la cena. Justamente este era el método que Dominique dijo que usaba para drogarla.

    «Yo solía decirle: qué suerte tengo, eres un encanto, realmente me cuidas», relató ella.

    Agregó que nunca se sintió mareada ni sintió que su corazón se aceleraba, que debió desmayarse de un modo bastante rápido una vez drogada. Luego, a la mañana siguiente, se despertaba en su propia cama y se sentía particularmente cansada, pero dijo que creía que era por dar largas caminatas.

    «Tuve problemas ginecológicos y algunas mañanas me despertaba con la misma sensación que si se me hubiera roto aguas. Las señales estaban ahí, pero nunca supe cómo descifrarlas”.

    Mural en Francia con la cara de Pelicot y la leyenda "Para que la vergüenza cambie de bando".

    Fuente de la imagen,Getty Images

    Pie de foto,Mural en Francia con la cara de Pelicot y la leyenda «Para que la vergüenza cambie de bando».

    Gisèle Pelicot y sus abogados también discutieron sobre si Dominique podría haber estado sufriendo un complejo de inferioridad debido a una aventura de ella con un compañero de trabajo, una diferencia percibida en el estatus social entre la ahora expareja o el hecho de que ella tuvo una infancia rodeada de amor y él no.

    Volviendo a la resonancia que está teniendo el juicio, apuntó: «Me han dicho que soy valiente. Esto no es ser valiente, es tener la voluntad y la determinación de cambiar la sociedad».

    «Valiente es lanzarse al mar para rescatar a alguien. Yo sólo tengo voluntad y determinación«, afirmó.

    «Esto es por lo que vengo aquí (al juicio) todos los días… Aunque oiga cosas indescriptibles, sigo adelante gracias a todos los hombres y mujeres que están detrás de mí».

    Dijo que nunca se ha arrepentido de haber pedido que el juicio sea abierto: «Lo hice porque lo que me pasó no puede volver a pasar».

    Muchas de las presuntas violaciones fueron filmadas.

    La mayoría de los acusados niegan haber violado a la señora Pelicot y argumentan que no pueden ser culpables porque no se dieron cuenta de que ella estaba inconsciente y, por lo tanto, no «sabían» que la estaban violando.

    Manifestaciones en apoyo a Gisèle Pelicot

    Aunque ha estado presente en el tribunal la mayoría de los días, Gisèle Pelicot sólo ha testificado dos veces.

    El 18 de septiembre dijo que se sintió «humillada» por las insinuaciones de que había aceptado participar en un juego sexual en el que fingía estar dormida cuando los hombres que su marido reclutó por internet llegaron a su casa.

    «Estos hombres vinieron a violarme. Lo que estoy escuchando en este tribunal es muy degradante, muy humillante», afirmó.

    El proceso ha suscitado un enorme interés en Francia, donde Pelicot se ha convertido en un icono feminista, sobre todo por renunciar a su derecho al anonimato y solicitar un juicio abierto.

    Su equipo jurídico afirmó que la apertura del proceso haría que la «vergüenza» recayera sobre los acusados.

    El sábado pasado se celebraron manifestaciones en apoyo a Gisèle Pelicot en más de una decena de ciudades francesas. Varias organizaciones feministas también piden al gobierno francés que amplíe la ley sobre la violación para incluir una cláusula sobre el consentimiento.

    El juicio comenzó el 2 de septiembre. A pesar de las largas audiencias diarias, todavía no se ha completado la mitad debido al número de acusados que deben ser interrogados.

    Se espera un veredicto a finales de diciembre.

  • La British Library da voz a las mujeres de la Edad Media «borradas de la historia»

    La British Library da voz a las mujeres de la Edad Media «borradas de la historia»

    Una exposición en la British Library, la biblioteca nacional británica, da voz a mujeres de la Edad Media «que fueron borradas de la historia» a fin de rescatar del olvido su papel en los diferentes ámbitos sociales durante una época dominada por la narrativa masculina.

    ‘Medieval Women: In Their Own Words’ (Mujeres medievales: En sus propias palabras) abrirá al público a partir de este viernes hasta el próximo 2 de marzo para presentar, mediante un centenar de artefactos, testimonios y vivencias de estas mujeres en Europa desde el siglo XII hasta el siglo XVI a través de las diferentes culturas, religiones y su posición social.

    En la presentación a los medios de la exposición, el comisario de la muestra, Julian Harrison, remarcó este jueves en declaraciones a EFE la importancia de «recuperar esas voces y los testimonios de mujeres que vivieron en el pasado (…) Tuvieron vidas increíbles y obtuvieron muchos, muchos logros».

    «Sabemos que fueron con frecuencia erradicadas, borradas de la historia, pero la exposición demuestra que a menudo realizaron tareas muy similares a aquellas que los hombres realizaban en el pasado. Algunas fueron líderes militares, otras eran autoras», destacó.

    Entre tantas vivencias, Harrison reconoce que ha sido «un desafío decidir qué historias incluir y a qué mujeres dejar fuera». Comenta que entre los manuscritos originales se encuentran historias de «reinas y monjas, pero también vemos mujeres de otros ámbitos de la vida, hay mujeres embarazadas, historias de poetas».

    Figura, por ejemplo, el único documento del que se tiene constancia de Martha, una joven de origen ruso vendida en un mercado de Venecia en 1450, que terminó a cientos de miles de kilómetros de su casa y fue vendida por otra mujer, según recuerda el experto.

    Otro de los objetos «favoritos» exhibidos es la primera carta firmada por Juana de Arco, «una de las mujeres más importantes de la historia», que escribió a la ciudad francesa de Riom en 1429 solicitando asistencia militar y que ha salido de esa ciudad francesa por primera vez en 600 años para ser mostrada en la Biblioteca Británica.

    Científicas y religiosas

    Pero son muchas más las diversas narrativas de mujeres medievales en las que se observan sus logros y limitaciones. Está la historia de Hildegard de Bingen, una visionaria autora de libros de teología y medicina, o la de Estellina Conat, la primera mujer que imprimió un libro en Hebreo.

    Muchas de ellas, también, buscaron fortaleza en su profunda conexión espiritual con Dios y adquirieron notoriedad como autoridades religiosas, según se ve en la biblioteca.

    Se cuenta el caso de Margery Kempe, nacida de una familia de mercaderes adinerados, y casada con solo 14 años, quien aseguró haber experimentado visiones espirituales tras el nacimiento de su primer hijo. Eventualmente, esa mujer persuadió a su esposo para acordar un matrimonio sin sexo y se volcó en la religión, embarcándose en frecuentes peregrinaciones a Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela, entre otros destinos.

    Hay también libros medicinales y se incluye el testimonio de Trota, una física que practicó medicina en la escuela de Salerno (sur de Italia) en el siglo XII y que dio su nombre a una colección de textos sobre salud femenina. Sus trabajos destacaron por tener una orientación mucho más práctica que la adoptada por sus contemporáneos masculinos.

    La muestra incluye alguna «instalación de aromas», como jarras con perfumes, pociones o remedios terapéuticos elaborados con hierbas naturales para que el visitante se sumerja en una experiencia multisensorial y recree un momento o una vivencia concreta. EFE

    prc/er/pddp

    (vídeo) (foto)

    (c) Agencia EFE

  • Mujeres afro e indígenas reciben menos de 1% de financiación climática, denuncian en COP16

    Mujeres afro e indígenas reciben menos de 1% de financiación climática, denuncian en COP16

    Las organizaciones de mujeres indígenas, afrodescendientes y de comunidades locales reciben «menos del 1 %» de la ayuda financiera climática, denunció un informe presentado este martes en la COP16 de Biodiversidad que se celebra en Cali (Colombia), donde se reveló que «las inversiones en igualdad de género van en declive».

    El informe ‘¿El financiamiento global está llegando a las mujeres indígenas, afrodescendientes y de comunidades locales?’ fue presentado por la organización Rights+Resources en colaboración con la Alianza de Mujeres del Sur Global por la Tenencia y el Clima (Wigsa, siglas en inglés).

  • Pobreza, migración y género vulneran el desempeño académico de alumnos

    Pobreza, migración y género vulneran el desempeño académico de alumnos

    Las desigualdades sociales en México representan uno de los grandes retos para el acceso universal a la educación.

    Los jóvenes que pertenecen a otros grupos vulnerables también encuentran dificultades para acceder efectivamente a la educación.

    las mujeres, los pobres y los migrantes.

    En el aprovechamiento académico en matemáticas, una de las áreas evaluadas con las pruebas PISA, se observa que un porcentaje ligeramente mayor de hombres (7 puntos arriba) registró las competencias mínimas requeridas para estudiantes de 15 años.

    En los casos de las variables de migración e ingresos las brechas fueron significativamente mayores; de 30 y 35 puntos respectivamente.

    La pobreza de estos grupos afecta de manera significativa el acceso de estos grupos a otros derechos como la alimentación, el transporte o la higiene que pueden influir negativamente en el desempeño escolar de los estudiantes.